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Sin
embargo, como el momento de mi marcha se ha precipitado, en el fondo
creo que es una buena cosa que suceda de este modo. Digo esto porque
parece existir la opinión generalizada, al menos en Gran Bretaña, de
que el (CRF) ha sido inevitablemente el producto de un solo hombre, que
el Centro es muy dependiente de lo que haga o decida mi persona. Esto
no es así. El Centro de Investigación de la Francmasonería es un rico
campo de investigación que estará, como siempre, sustentado por los
esfuerzos individuales de muchos investigadores, como lo demuestran a
diario los pertenecientes a nuestras redes de investigación europeas.
Así lo dije cuando anuncié mi marcha en la última reunión del Círculo
de Estudios Masónicos de Sheffield.
Hay un gran peligro al pensar que
solamente yo puedo ejercer este trabajo y que me encuentre de alguna
manera especialmente cualificado para dirigir cuantas investigaciones y
estudios se realizan sobre Francmasonería. Si seguimos pensando de esa
manera, nos encontraremos con un verdadero problema cuando transcurrido
el tiempo alcance el momento de mi forzado retiro por la edad.
Entonces, acostumbrados a esa idea errónea de mi valía, será muy
difícil continuar con los trabajos del Centro.
No soy particularmente especial como investigador, sólo me tengo por un
laborioso bibliotecario y conservador, y si puedo encontrar alguna cosa
interesante sobre francmasonería, cualquiera puede hacerlo también. Si
ahora paso la antorcha del relevo a otro hombre de características
diferentes a las mías, veréis cómo llevo razón en opinar así, pues el
interés académico por la masonería se verá de ese modo consolidado.
Por último, decir que los seminarios del Centro continuarán después de
mi marcha. Muchos y nuevos trabajos serán enviados pronto. Con mis
mejores deseos fraternales para todos:
Andrew Prescott
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