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La celebridad de los Misterios egipcios excitó tan vivo interés, que todos los hombres ilustres de diversos países, especialmente los filósofos de la Grecia, acudieron a los Sacerdotes para se iniciados. Lo fue Moisés, que preparaba las leyes para el pueblo hebreo, que empezaba a nacer; Triptoleno, príncipe griego que elevó un templo a Ceres, enseñó la agricultura e instituyó los pequeños y grandes Misterios de Eleusis; Orfeo, de Samotracia; Pitágoras, fundador en Crotona de la escuela misteriosa de filosofía que llevó su nombre, y en la cual sólo se rendía ferviente culto a la sabiduría y a la fraternidad. Iniciados fueron también todos los hombres que brillaron en la Grecia como oradores, matemáticos, poetas, historiadores, etc.
Los romanos, conquistadores del mundo entonces conocido, adquirieron de la Grecia y del Asia Menor los conocimientos científicos y practicaron las iniciaciones en los Misterios de Apolo y de Adonis.
Más tarde se fundaron las Sociedades secretas de arquitectos francos de contribuciones, en las cuales se ha reconocido cierta semejanza entre las aspiraciones de aquellos hombres y los ideales que constituyen el programa moral de la Francmasonería moderna.
<<Según Des Etangs, los Misterios degeneraron en Egipto y Grecia; Pitágoras y sus discípulos fueron perseguidos, y la refulgente luz de la ciencia estuvo apunto de extinguirse, cuando Salomón tuvo la idea de hacer revivir los Misterios de la iniciación primitiva importada del Egipto por Moisés, el gran legislador del pueblo hebreo.
La magnificencia y belleza del templo que mandó construir, y el orden que había reinado para la distribución del trabajo entre el número prodigioso de obreros que tomaron parte en la construcción, fue causa de que reuniera a los jefes de las obras y les propusiera edificar moralmente un templo semejante en todo al que acababan de construir. Todos consintieron en ello, y los obreros materiales, hombres instruidos, se convirtieron en obreros simbólicos, y poco a poco, en sabios que practicaban y enseñaban la moral bajo el velo de la alegoría.
Después de la muerte de Salomón fue destruida Jerusalén y dispersado el pueblo hebreo. Esa misma Masonería esparcida por toda la tierra, no fue patrimonio sino de algunas Sociedades conocidas apenas, hasta el tiempo en que la moral evangélica indujo a los hombres a reunirse en secreto para practicar unos preceptos que estaban en armonía con la nueva religión predicada por Jesús>>
Por otra parte, los Misterios que se practicaban en las Galias por los Celtas concluyeron cuando los clarines de las legiones romanas resonaron en los sagrados bosques druídicos, anunciando la destrucción y el exterminio.
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