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historia de la masoneria PDF Imprimir E-Mail
domingo, 19 de noviembre de 2006
Indice de Artículos
historia de la masoneria
Los tres grados
Los fundadores
Egipto
Cristianismo
Corporaciones

Esta antigua doctrina, de tres principios o de tres edades del hombre y del año (que entonces sólo tenía tres estaciones), es el origen del sistema ternario manifestado en las antiguas iniciaciones, y más tarde en la Francmasonería simbólica, cuyos tres grados están en relación directa con los tres soles de Manú.

Estos fueron personificados ocho siglos después, y se reconoció a Brahma (dios formador), Vichnú (dios conservador) y Rudra o Siva (dios destructor), simbolizándose en esta doctrina las tres edades del hombre como en la de Indra; pero los brahmanes, sacerdotes de estas creencias, se erigieron en tiranos y, pervirtiendo los primitivos dogmas, establecieron una legislación antisocial. Dividiendo a los hombres en castas y considerando a los que no pertenecían al orden sacerdotal como seres inferiores y despreciables.

Un hombre ilustre de la raza zenda, Zoroastro, el reformador de los Magos, convertidos en discípulos suyos, aparece en el año 2160 antes de nuestra era. Penetrado en los principios sociales y de las leyes de Indra, y menospreciando el brahmanismo que proclamaba la división de los pueblos, el aislamiento de las familias, el odio al trabajo y la esclavitud de la mujer, enseñó a los bactrianos y a los persas la ciencia astronómica, y esparció una doctrina moral, fundada en el amor al prójimo, y un dogma basado en la unidad de Dios.

Zoroastro instruía a sus discípulos en reuniones secretas, que comenzaban al mediodía y terminaban a media noche, con una comida modesta y fraternal. De esto dimana, sin duda, la costumbre de designar estas mismas horas para abrir y cerrar nuestros trabajos simbólicos.

En unión de sus discípulos civilizó la Ariana, región central de la India, de laque difiere por su temperatura constantemente suave. En casi toda la India, los climas son tan diversos como las razas, y las costumbres detestables: el orgullo, el egoísmo, el odio a la asociación, el fanatismo, el desprecio al trabajo y la astucia dominaban entre los indios, como fatal consecuencia de las enseñanzas de los brahmanes.

En la Ariana existía una sola raza próspera y feliz, bajo las sabias leyes de Zoroastro; la mujer no era una esclava, sino la compañera del hombre y directora del hogar; como el hombre, podía aspirar al sacerdocio: no había castas privilegiadas; la esclavitud era desconocida; el trabajo era ensalzado, y las tareas agrícolas consideradas como la plegaria más grata a Dios.

En este pueblo afortunado, donde estuvo siempre en vigor la máxima de Zoroastro: Ama a tu prójimo como a ti mismo, la moral era honrada; la virtud de la mujer, respetada; las industrias y las ciencias, recompensadas y emuladas; las relaciones, benévolas entre todos, y la piedad de tal modo desarrollada, que ni aun era permitido hostigar ni maltratar a los animales.