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Dios y Francmasonería PDF Imprimir E-Mail
martes, 08 de mayo de 2007
diosmasFe y Francmasonería van de la mano, dice Ernest Smart
Hace algún tiempo me pregunté si, como ministro cristiano, encontraría algún conflicto entre mi fe y mi pertenencia a una logia masónica. Pronto me di cuenta de que sólo aquéllos que profesaran una creencia en un Ser Supremo podrían hacerse masones.

Desde entonces debo admitir que a veces me he sentido tentado para preguntar a los candidatos si esta declaración de fe surtía algún efecto negativo en sus vidas. Admito que nunca lo hice, aunque no sé si algún día no podré resistirme y lo haré.

También comprobé que cuando los masones se reúnen en la logia, sus actividades en ella comienzan y terminan con una oración, y cómo el  ritual que se practica entre sus paredes se halla ajustado al contenido de un libro que ellos llaman Volumen de la Ley Sagrada, siendo este libro considerado como sagrado por los miembros de cualquier fe.

Cuando los masones hacen referencia al libro declaran que: éste (el libro) dirige nuestros pasos por los caminos que llevan a la felicidad, agregando, que también nos conduce hacia toda la Verdad, pero sólo si es leído por nosotros mismos, es decir cuando esté abierto.

Tienen razón. Un libro cerrado no nos enseñará nada, y ese volumen sólo será santo cuando lo usemos para aprender el camino que lleva a Dios. Y no es baladí lo que digo. Si eliminamos todas las referencias religiosas de los rituales, virtualmente no habremos quitado nada. Porque aunque se imponga a los masones que se refrenen de discutir sobre aspectos religiosos, esto no imposibilita la contemplación religiosa. Ahora que fui hecho masón lo sé.

Los masones decimos que la Francmasonería no es una religión, y no lo es. Sin embargo, es una sociedad de hombres religiosos que, en cada etapa de su progreso a través de los tres grados básicos, a través de la instalación, y en su avance por los otros grados masónicos adicionales, se encomiendan siempre al cuidado y guía de ese Ser Supremo cuya fe profesamos. Buscando la manera correcta de ejercitar la Masonería en la logia y en la comunidad, los francmasones debemos ser dirigidos por la fe y el compromiso con Aquél que todo lo ve y todo lo sabe.

Si tenemos éxito, entonces los no masones pueden dejar de preguntarnos si la práctica de nuestra fe está sometida, supeditada, a lo que nos dicta la Francmasonería. He señalado muchas veces a los masones jóvenes que en el primer grado se nos llama a ejercitar aquellas virtudes que deban marcarnos en la sociedad como hombres de elevada moral y virtud.

Por eso pedimos, mediante la oración, que el candidato pueda consagrar y dedicar su vida al servicio de ÉL (Dios) y se convierta en un verdadero y fiel hermano. Buscamos la Sabiduría Divina en Aquél que puede permitirnos vislumbrar las bellezas de la auténtica Divinidad.

La promesa solemne u obligación del candidato se toma con la mano de éste puesta sobre el Volumen de la Ley Sagrada, y el acto lo finiquita con las palabras: Así Dios me ayude. Lo que viene a significar que la Sagradas Escrituras están expuestas en la logia para conducir nuestra fe.

A partir de ahí, el candidato es invitado a practicar toda virtud moral y social con la mayor decisión posible, mas, lamentablemente, la mayoría de las veces no consigue el éxito esperado.

En esos casos le recomiendo que haga un estudio serio y meditado del Volumen de la Ley Sagrada, en el cual descubrirá los deberes que él tiene hacia Dios, hacia su vecino y consigo mismo.

De ese modo es llamado a ser un observante de la Ley y a poner en práctica todas virtudes domésticas y públicas. La prudencia, la templanza, la fortaleza de ánimo y la justicia deben también ser marcas de su buen carácter. El secreto, la fidelidad y la obediencia también son tres de tales marcas; y afirmaría que todos estos rasgos son las cualidades que deben adornarnos, debido a nuestra fe en un dios verdadero y vivo, sea cual fuere el nombre por el que le llamemos. 

Por todo esto me atrevo a asegurar que Fe y Francmasonería marchan de común acuerdo, deben inspirar lo que somos y lo que hacemos en nombre de ese Ser Supremo cuya fe profesamos en nuestro diálogo inicial, aquél día memorable en que nos convertimos en masones.

 Ernest Smart es Pastor de la United Reformed Church, y Pasado Asistente Gran Capellán Provincial y Gran Capellán por Buckinghamshire.